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CRISOPRASA
La crisoprasa es una de las variedades más apreciadas de la llamada familia de las calcedonias.

Esta familia pertenece al llamado grupo de los cuarzos microcristalinos (ver CUARZO en nuestro apartado "Sobre las piedras") y agrupa los minerales compuestos por sílice, de estructura formada por fibras microcristalinas de cuarzo dispuestas en grupos paralelos cruzados dentro de una matriz, tambien de sílice, más o menos amorfa, debido a la mayor o menor presencia de ópalo. Aunque de cuarzo, esta estructura peculiar, poco homogénea y porosa , le resta dureza y le permite la absorción de tintes artificiales, cosa impensable en el cuarzo puro.

La crisoprasa, al ser una calcedonia, goza de todas sus propiedades. Se encuentra en rocas sedimentarias y magmáticas. Se presenta en forma amorfa, de fractura concoidea y superficie opaca y cortante. Al trabajarse, su fractura y opacidad da paso a gemas de superficie curva y brillo céreo. Su color oscila entre la franja del verde manzana al verde profundo e intenso, similar al de la esmeralda o el jade imperial, muy luminoso y todavía más brillante con la luz artificial. Precisamente éste color se debe a la presencia de sales hidratadas de níquel y, al ser éste un elemento poco común en la naturaleza, la crisoprasa es un mineral más bien escaso.

Su escasez y belleza han hecho de la crisoprasa una piedra muy apreciada históricamente, con su mayor auge en la época victoriana que se tallaba frecuentemente en cabujones alargados, tallados en una sola fila de facetas en el borde de una tabla. Era la piedra preferida de Federico el Grande de Prusia (1.712-86) que la utilizó de los yacimientos de Silesia (Polonia) para decorar su palacio de Sans Soucí en Postdam.


Crisoprasa
Desde 1960, los yacimietos de Silesia han sido sustituidos por los Australianos de Queensland, los más productivos. Tambien existen yacimientos en Brasil, La India, Los Urales, Nueva Caledonia,California, Arizona y Oregón.

Hoy en día, en cambio, la crisoprasa es una piedra poco difundida y conocida en toda su magnificencia sólo por los auténticos entendidos, que valoran las piezas de color más puro y uniforme y, en casos raros, casi trasparente. En éstos casos, la crisoprasa compite con las mejores turquesas del Irán y, con ellas y el diamante se mezcla en diseños muy apreciados.

Crisoprasa
Desde el color más puro, la crisoprasa va perdiendo valor a medida que se vuelve clara, con venas blanquecinas o castañas o casi amarillenta. No obstante, su poca difusión, la crisoprasa es objeto de numeosas falsificaciones Por ejemplo, la realizada con ágatas teñidas, o calcedonias coloreadas a base de calentar dichas piedras y sumergirlas en un solución de nitrato de níquel o de cromo. El fraude, sin embargo. es fácilmente reconocible pues el color resulta mucho más intenso, brillante y transparente que en la crisoprasa. donde, además, la transparencia tiene un ligero componente amarillo.


MITOS Y LEYENDAS

La crisoprasa, se dice, fortalece la voluntad y el control sobre uno mismo. Para ello se recomienda llevarla colgada del cuello pues abre y estimula el chakra del plexo solar (poder y voluntad). Por la misma causa se recomienda en la frente, para luchar contra las enfermedades mentales y patologías psicológicas.

Tambien estimula el chakra Sacro (supervivencia y arraigo). Dicen que, sobre el ombligo y ,en relajación, disipa los pensamientos depresivos y, puesta sobre la ingle izquierda, elimina los dolores de artrosis y artritis.

Astrológicamente la crisoprasa se relaciona con Los signos de Tauro, Virgo y Cáncer.